Todavía sin título · 28 / 30
¿No nacemos todos solos?

¿No nacemos todos solos?¿No es también la libertad un precio?
El viento atraviesa la cortina,la luz de luna cae en la tazacomo una flor que no ha abierto la boca.
Yo creíaque tener compañía en el caminosignificaba no andar a la deriva;solo después supeque algunas sombras se acercanapenas para acompañarmeun trecho de arrebol.
Las nubes no tienen adónde regresar,por eso cambian toda la vida;el rumor de la marea no permanece,pero cada retiradala convierte en una llegada.
Y yo también tuve miedo,miedo de la hondura del mundo humano,miedo de que, si un corazón caía,no pudiera reconocer yaese grano de arena estelar dentro de mí.
Pero la noche cae capa a capay las estrellas nunca hablan;el río avanza soloy tampoco le ha pedido al silenciouna respuesta.
Quizá la libertadnunca fue que alguien soltara a alguien,sino que el río del corazónpor fin deje de temerfluir hacia lo que no tiene orillas.
Así que mira,camino a solasy tampoco he perdido realmente nada.
La luz de las estrellas está lejos,el viento suena fuerte,y mi alma,desde el mundo humano,va abriendo despacioinstantes sin nombre.