Todavía sin título · 24 / 30
La multitud de los seres

Se pone el sol, ¿de dónde viene?Se alza el sol, ¿qué hereda?Los astros giran bajo una bóveda sin nombre,los años transcurren sin examinarse.
Sin darnos cuenta,decenas de millones de años van ya por la mitad,el tiempo se entrega capa a capa,¿quién graba el rastro de la llegada?¿Cuántos años terrestres se suceden una y otra vezpara obtener un instante—de absoluta quietud?
Yo observaba desde lo alto.El alzarse y bajar de montes y ríos parecía un solo aliento,el auge y caída de las civilizaciones, arena que se revuelve.Los vivos corren,los muertos vuelven a cero,deseo y miedo entretejen una red,los seres van y vienen por ella,cada cual creyendo avanzar.
Entonces nacen sus palabras:¿quién fija el punto de partida?¿Quién juzga el trayecto final?¿Con qué pesar mérito y fama,dónde recibe nombre el alma?
Al llegar a lo alto,veo correr todas las formas.Esplendor y marchitez, lado a lado,ganancia y pérdida se equilibran.Nadie ha llegado de verdad,ni nadie se ha apartado de la ruta establecida.
De pronto la mirada cae,entro en el reino de carne y sangre.Frío y calor pegados al cuerpo,día y noche compartidos.En el eco de los latidos,siento la vacilación, el dolor,y la única forma que anhelo dejar.
Alzo el rostro al vacío.El origen no se declara,el destino no está fijado.¿Esta vida limitadanecesita de verdad completar alguna demostración?
Después el punto de vista vuelve a retirarse.Nombres y formas se aflojan,el individuo se disuelve,las palabras pierden peso una a una en el vacío.El universo calla,pero sigue girando,las nebulosas se dan la vuelta,la materia oscura resuena lentamente—
Existir es estar,no para responder,la multitud de los seres no es más que el universo,en un largo instante,hacia sí mismo,una y otra vez resonando,una vibración en voz baja.